El Papa Paulo III y los prejuicios actuales de Lationamérica

Los indios americanos son realmente hombres“, con estas palabras el Papa Paulo III, declaró en 1537 la racionalidad y la humanidad de unos seres que eran considerados bestias, animales salvajes exentos de racionalidad, y por lo tanto se los debía tratar como tal.

Ésta simple pero profunda frase, fue un avance en el pensamiento occidental, se debía ver al nativo como un igual, como un “hermano”( en el estricto sentido crisitano). Si lo vemos desde una perspectiva kantiana, esta evolución en el pensamiento consistió en dejar de ver al indígena como un medio y comenzar a verlo como un fin en si mismo.

Paulo III

A pesar de los intentos del Papa para cambiar la mentalidad del conquistador hacia el indígena, estos no dieron ningún resultado, los españoles y portugueses siguieron usando a los indígenas como “medio” y no como “fin”, explotándolos en minas de cobre, plata y oro, en condiciones deplorables.

Durante 300 años este pensamiento siguió vigente, explotando y matando indígenas de forma indiscriminada. Con la llegada de las ideas liberales en el siglo XVIII, como los derechos del hombre, la igualdad de todos los seres humanos y la razón como elemento unificador ente los mortales, supuso la eliminación de todo prejuicio por raza o color de piel. La esperanza de hacer realidad este ideal vino con las revoluciones latinoamericanas, cosa que nunca sucedió. Y aquí llego a un pregunta crucial: ¿cómo un revolución hecha en América no reivindicó o abrazó los elementos autóctonos de su propia tierra? Para formular la respuesta debemos tener en cuenta la realidad social de la época colonial. El sistema que reinaba en dicha sociedad era la pigmentocracia y consistía en que el poder estaba concentrado una minoría de piel blanca, que a su vez dominaban a una inmensa mayoría de piel morena u oscura (mulatos, mestizos, indígenas). Así la fórmula político-social colonial consistía en que las minorías dominaran a las mayorías. Las revoluciones latinoamericanas en la mayoría de los casos fueron realizadas por una élite intelectual burguesa (burguesa por el simple hecho de vivir en las ciudades) con miedo a perder sus privilegios ( a excepción de las realizadas en la Banda Oriental y en México, en dónde las masas populares cobraron un cabal protagonismo). Los criollos estaban conscientes de que era imposible hacer una revolución prescindiendo de las masas populares y así entraron en la gran problemática que consistía en usar al pueblo en el combate pero no en la política. De esta manera durante el proceso revolucionario las masas populares lucharon por un ideal ajeno, un ideal que le era favorable solamente a los criollos. Así las ideas de libertad, igualdad, fraternidad totalizaron al proceso revolucionario y pusieron solamente durante ese momento a todos los hombres en iguales condiciones.Luego de establecidos los primitivos estados latinoamericanos, en absolutamente TODOS se realizaron campañas de exterminio contra los indígenas ¿Pero por qué sucedió esto?, la respuesta a esta pregunta tal vez está en la mentalidad de la burguesía dominante de la época. Estos intelectuales admiraban el estilo de vida europeo y lo veían como el climax de la racionalización, mientras que el gaucho y los indígenas representaban la barbarie, lo salvaje. El primer paso de la “europeización” de América consistió en eliminar todo elemento salvaje, irracional y el objetivo más claro eran los indígenas que no estaban dispuestos a racionalizarse.

Tenemos así, una cruzada en contra de la barbarie, de lo salvaje y debían ser imperiosamente eliminados por el bien de la patria. Genocidios aberrantes como el perpetuado por el General Fructuoso Rivera en Uruguay, siendo la batalla de Salsipuedes, el punto culmine de dicha masacre. La entrega de algunos sobrevivientes del exterminio al museo de París, para su análisis deja bien claro que no existió evolución alguna en el trato para con los indígenas, seguimos hasta aquí con la misma mentalidad colonial.

Actualmente estos prejuicios siguen vivos, América Latina es un crisol de variedades, colores, razas, y debemos abrazar a este conjunto tan diverso y tan bello a la vez, siendo la causa de su belleza justamente su propia diversidad. Uno de los impedimentos que existen a la hora de pensar una Latinoamericana unida es la propia discriminación interna reinante. Existen sobrenombres aplicados a los habitantes de determinados países que mantienen distancias y crean odios y prejuicios ( bolitas, paraguas, porteños, brazucas). Pero no solo a un nivel tal macro, sino que generan resquemores en la convivencia cotidiana de los mismos países, la xenofobia, el nacionalismo, son cánceres para la creación de una conciencia de bienestar y hermandad entre los habitantes de este hermoso continente que es América Latina. Creo que con los festejos del bicentenario, estamos en una época idónea para pensar y repensar a nuestro continente y dejar de tomar el pasado como base del presente y empezar a ver el futuro como elemento totalizador de todos los países de Latinoamérica.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s