El funeral de Dios

Morí

Sí, eso

morí

Toda mi vida fui cristiano,

creyente y practicante

Mi muerte fue pacífica, porque confiaba en la justicia divina

Fui un buen samaritano toda mi vida

Cumplí con cada uno de los mandamientos

Tengo todos los sacramentos

Me arrepiento de todos mis pecados

Cuando llegué al cielo, la emoción me invadió, estaré cerca del Todopoderoso, dije.

Pero rápidamente quedé atónito.

Una marcha fúnebre surcó el Divino Cielo

¿Qué pasó?

Le pregunté a San Pedro, y este me contestó con lágrimas en los ojos

– Ha muerto Dios, nuestro gran Señor, al final de cuentas ese bigotudo alemán tenía razón

– No lo podía creer, ¿vine al Cielo para ver el funeral de Dios? Esto no es justo

Además, ¡Dios es inmortal! Esto debe ser un absurdo

Resignado, comencé a mezclarme entre los fieles

La pompa fúnebre era proporcional a la magnitud del difunto

Ángeles, arcángeles, trompetas, coros gregorianos

escoltaban al cajón de infinitas proporciones

Todo se fundía en un ambiente sumamente triste

Aún no podía creer que nuestro Señor hubiera muerto

Abatido le pregunté a un ángel cuál había sido la causa de la muerte del Todopoderoso

Me respondió rápidamente:

– Angustia, sí, eso, angustia. Dios murió de angustia

al ver en lo que se había convertido su creación. Los años no vienen solos.

La angustia le deterioró su salud, según los forenses celestiales,

murió de un ataque al corazón

Nada será lo mismo en el Reino de los Cielos

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