Combatir la risa

La risa era un problema nacional

Declarada como “epidemia” por el Ministerio de Salud Pública,

la hilarante patología comenzó a ser tratada en los hospitales y cuarteles

A los enfermos “no-peligrosos” se los mandaban al hospitales

a los “peligrosos” al cuartel

Los primeros tenían altas probabilidades de salir, los segundos, no.

Los humoristas eran cazados como ciervos, los chistes censurados,

las imprentas de revistas cómicas, intervenidas.

Miles de intelectuales y eruditos participaron en la “Comisión para la nueva definición de la risa”, cuyo resultado fue que el vocablo “risa” presente en los diccionarios del país, fuese definido como:

Risa s. Enfermedad sumamente contagiosa. Sus síntomas son: vibración involuntaria de las cueras vocales,

lágrimas, tos, contracción involuntaria de ciertos músculos del rostro.

Ante estos síntomas contacte inmediatamente

con la institución médica más cercana.”

El Estado invirtió una gran suma de dinero en campañas de publicidad anti-risa, con frases como: “La risa daña su salud” o “Aleje a la risa de sus niños”, además de “La risa es la enemiga pública por excelencia”

Los militares estaban desbordados, miles de redadas, asesinatos, censuras, publicidades y nada, la risa seguía ahí

La carcajada era cada vez más fuerte

Al final la risa se río de ellos

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2 Respuestas a “Combatir la risa

  1. Muy bueno, Matías.
    Me hiciste recordar algunos de los grandes inventos de la sociedad y de qué manera, en un principio, se los ha intentado censurar. Al igual que “la Risa”, muchas de las actividades que hacemos hoy en día con normalidad, fueron declaradas como un “problema nacional” o incluso “mundial”. Se me vienen a la mente, por ejemplo, la imprenta o el cine. Y sin embargo, a pesar de las duras críticas, estas actividades han logrado desarrollarse y perfeccionarse a lo largo de los años.
    Me gusta que “la Risa” también lo logre, a pesar de los intentos de los centros de poder de definirla y, por lo tanto, encarcelarla en una lógica-estática-absurda (que para nada tiene relación con la verdadera esencia de la Risa, que es contracción-vibración- dinamismo).
    Y además me encanta haber terminado de leer el texto con una sonrisa, supongo que el mejor final para una creación donde ella es el centro de atención. Digamos que fue mi pequeño signo de complicidad.
    Gracias por compartir tus obras 🙂

    • Muchísimas gracias Beel. Me alegro (con una sonrisa madre de la risa) que te haya gustado. Pero me alegra más esa sonrisa cómplice, aliada. Como decía el gran Benedetti, “defender la alegría como una trinchera”. Somos muchos en esta trinchera, que, oh casualidad, deja de ser trinchera. ¿Por qué? Pues simple, la risa transmuta la realidad, la modifica, y por ende la trinchera deja de ser una trinchera. La lucha con risa deja de ser lucha y pasa a ser alegría, lo mismo con la trinchera. ¿La risa como acto revolucionario? En efecto, el poder no quiere que nos riamos. Riámosnos, a carcajadas. Al sistema no le gusta. Gracias por comentar. Un fraternal saludo.

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