El Prometeo político

I

Marx sentencia, siguiendo a Hegel, que todos los grandes hechos y personajes de la Historia aparecen, de alguna manera, dos veces. La primera como tragedia y la otra como farsa.1 Parece que ese pensamiento, vuelve (vaya coincidencia) a florecer en medio de la actual campaña política. El discurso del Frente Amplio sigue más o menos los mismos mecanismos. Lo que subyace en toda su retórica es más o menos esto: los 90 volverán, la tragedia se repetirá, esta vez como farsa.

Pero esa vuelta no se percibe como inevitable, se puede cambiar la historia, ¿cómo? Mediante el triunfo del Frente Amplio en las elecciones de octubre.

El discurso oficialista se encuentra, entonces, entre dos límites: por un lado acepta la posibilidad de que el pasado vuelva a ser, es decir que se actualice (en una especie de resurgimiento del pensamiento político cíclico de los griegos).2 Pero otro lado, afirma que se puede evitar que ese pasado se vuelve real mediante el triunfo electoral del Frente Amplio. El partido puede evitar que la tragedia resurja. El Frente Amplio es el nuevo Prometeo que le trae a los uruguayos el fuego sagrado del progreso (léase “Uruguay no se detiene”)

II

Toda esta retórica es un híbrido sumamente peculiar que contiene por un lado altos trazos de hegelianismo pero condicionados bajo una institución partidaria. Me explico mejor, desde el planteo de Hegel todo hecho histórico es necesario. Todo lo que sucedió, sucede y sucederá contribuye al desenvolvimiento del Espíritu Absoluto (a veces Dios, a veces la razón). La forma en que los hechos se van dando se entronca en un proceso dialéctico. El espíritu absoluto pues, llega a una plena consciencia de sí, a través de sucesivas contradicciones entre una tesis, que es enfrentada con una antítesis. La mencionada contradicción se supera mediante una síntesis que se consolida como una nueva tesis, que será nuevamente negada por otra antítesis, y así sucesivamente. La dialéctica es pues, en Hegel, el motor de la Historia. Cuando el Espíritu Absoluto se conoce totalmente, la Historia habrá llegado a su fin.

Lo dicho despliega dos corolarios básicos: a) todo hecho tiene una causa, una razón, un por qué y b) todo lo que sucede es positivo, en tanto contribuye el despliegue de la totalidad del mencionado Espíritu.

Ahora bien, ¿cómo se relaciona este concepción hegeliana del derrotero histórico con el discurso frenteamplista? Mi conexión va por este camino: El espíritu absoluto para el partido que actualmente está en el gobierno, es un modelo de Uruguay. Un Uruguay que actualmente no es, pero en un futuro podrá serlo. Ahora bien este lapso entre presente y y futuro, se disolverá mediante la acción gubernamental del Frente Amplio. Quiero decir que a través de un cúmulo de políticas estatales el futuro se hará presente. El Espíritu Absoluto se desenvolverá hasta conocerse cabalmente a sí mismo. Luego de alcanzado dicho estadio, no habrá nada más por hacer.

III

Si tomamos la letra del último jingle del Frente Amplio 3 podremos ver un poco más cabalmente lo desarrollado en párrafos anteriores. La palabra detiene es el leit motiv. Evidentemente, acompañado, por la partícula no. La exaltación del movimiento, del cambio, del devenir, pero no cualquier movimiento, aquel que es continuo, infinito, ilimitado. El decir que no se detiene, es categorizar al movimiento como rasgo ontológico fundamental. El movimiento es un fin en si mismo, y por lo expresado en el texto, el movimiento está presente en las más diversas entidades (una especie de heraclitanismo político criollo). La conclusión más limpia que se puede sacar es más o menos la siguiente: La realidad per se es cambio, cambio imposible de detener, ese es el punto de partida. Tu debes mantener la armonía con ese cambio, y tampoco detenerte (como tampoco se detiene la realidad “no se detiene el baile, no pares vos”). Y como expresión política de ese cambio debes votar a un partido político que comprenda el cambio y mantenga esa dinámica en la administración de la cosa pública. El Frente Amplio escucha los movimientos inherentes de la realidad, los interpreta y los hace praxis política. Aquí es donde hegelianismo e institución partidaria se toman de la mano. Es tarea del Frente Amplio el mantener el cambio, es pos de una mejora del Uruguay, para poder alcanzar esa especie de deber ser, de ideal. El mesianismo de este discurso es evidente.

IV

El discurso oficialista se maneja con dos planos temporales: por un lado el pasado (los noventa) y por otro el futuro (lo que vendrá, la condición de posibilidad para el desarrollo de un “país mejor“. La disputa electoral entre Tabaré-Sendic contra Lacalle Pou-Larrañaga puede reducirse a una lucha de lo que fue (Lacalle) contra lo que podrá ser (Tabaré). Y ese podrá ser es ampliamente mejor que lo que fue. Los 90 pueden volver a ser y para evitar tal resurgimiento, debe triunfar el Frente Amplio. El pasado, desde esta concepción, no es superado, está latente, agazapado, esperando el momento adecuado. El presente coexiste con la posibilidad de que el pasado se actualice.

Esta visión de la Historia que tiene el Frente Amplio puede ser peligrosa. El colocar a un partido político, dentro de la trama discursiva, como el único que puede evitar una especie de “desastre histórico” es arriesgado. El Frente Amplio nos trae el “fuego sagrado” del progreso, el Prometeo político.

Pongamos en claro el mito. Prometeo era un Titán que engañó a Zeus para robarle el fuego(que éste le había quitado a los seres humanos) y devolvérselo a los hombres. Indignado por ésto Zeus lo castiga ordenando que se lo encadenara a una roca y que un águila le comiera su hígado. Al ser Prometeo inmortal día tras días su hígado se regeneraba, dilatando su agonía. Posteriormente Herácles lo libera. Zeus no solo castiga a Prometeo, sino que hace lo propio para con toda la Humanidad, creando a Pandora y su famosa caja, que al abrirla, desatará todos los males de la Humanidad. Hasta aquí el mito. La lectura política que puede extraerse es sumamente fructífera. Prometeo es el primer mártir. Se sacrificó por el bien de la colectividad, de la Humanidad entera, y sufrió un castigo degradante (el binomio fundamental de la figura del mártir: acción-sufrimiento). En el discurso frenteamplista Zeus es la Historia, Pandora representa a los 90 (es un mal en sí mismo), Prometeo es el Frente Amplio, y el fuego robado a los dioses es el Progreso. Los personajes se articulan de la siguiente manera: El Frente Amplio toma de la Historia el fuego sagrado, el Progreso en beneficio de los hombres. Ahora bien, si nuestro Prometeo pierde las elecciones, la Historia castigará a los hombres con la nueva Pandora, o lo que es lo mismo, con la vuelta de las políticas neoliberales de los noventa. Pero el discurso frentamplista incorpora un personaje nuevo, ausente en el mito original: el pueblo. El pueblo tiene el destino de Prometeo en sus manos, si logra que éste sea gobierno por tercera vez, se salvará a sí mismo de la maldición. Si no lo apoya, sufrirá las consecuencias. La maldición será imposible de detener. Prometeo sufrirá y Pandora esparcirá sus maldades por todo el pueblo.

1Marx, el 18 de Brumario de Luis Bonaparte

2Un ejemplo audio-visual de este argumento: https://www.youtube.com/watch?v=caqe7LaE8Xc

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